lunes, 19 de marzo de 2012

Poemas en la net

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jueves, 15 de marzo de 2012

SORTIJA




Leyendo las acuarelas de esa plaza que suplica paz. Una niña que pisa al mundo y el misterio la pisa a ella.
El mastil se retuerce en sus ínfulas de libertad, nada despacio en el centro. Marcando la marcha de las agujas que tosen el tiempo quedando exhaustas, caminan y corren los niños pintados, no buscan refugio en el vientre del cesped, solo ríen.
Una cara, la de un cualquiera, que mira los cascabeles verdes que suenan a pasto. ¡Ah, ese olor tan vivo!, se esconde detrás del pasado pero tiene el don de inevitable.
Hay pasos, hay saltos que tocan las nubes que hablan solas de la soledad, se encuentran el sol matutino y el descarado frio, a veces la verdad que pende de las lenguas... muchos arrumacos con forma de besos, tantas libélulas de amor en drama y las bocas y las caras que hablan, y las calesitas que escupen chiquillos, tristezas...
Buscando en esa plaza de ensueño, los despertares lloran añoranza.

OCURRE

Hoy ocurre que estoy solo
no me acompaña más que el cronotopo
voy pastando por las calles
y que vacías y que sarcásticas se sienten,

ocurre que todas las vidrieras me observan
y ven mi desánimo
encuentro un lugar certero acuevado
un barsucho de ancianos y de bochas
que ruedan como planetas en mi cabeza,

tomo un café empetrolado
y sigo solo a mi lado
siquiera veo el mar de tu mirada,

no hay ecos que se asomen a mi puerta
ni pasados pretéritos en fuga
ningún viento que rechine en mis oídos
ni sonido que brote del algún amor olvidado,

ocurre que sigo en la búsqueda de llamas
alguna tierra en la que ancle mis ojos cansados
me muevo en signos de pregunta
y la nada y la ausencia siempre ganan,

ocurre misterio en mi vida miserable
que soy todo un perfecto incorrecto y nadie
me acerca su abrazo cruzando la cerca,

ocurre un letargo de momia evanescida
un llanto díscolo sin gloria
tantas utopías que se ríen de mi cuerpo
y tan lastimosamente
ya nada ocurre.


Tercer lugar en el Concurso de Poesía y
Cuento de La Luciérnaga Online 2011.





http://www.la-luciernaga.com/luciernaga_poesias.html

BÚSQUEDA

BÚSQUEDA


Busco,
a veces, esa fracción de mí que me complete.
Soy pasado que acontece
presente instantáneo
torbellino
y busco futuro para seguir siendo.

Busco un páramo azul que me palpite
un rayo de nada cegador
un cielo, un celeste, un tornillo
ese orificio de incumbencia que transite una mañana ronca
la hondonada irrespetuosa
la mar, mi perro, un sueño, el olvido
la fragancia del dolor.

Busco el martirio en un amanecer profundo
el iconoclasta tangente
una mente sarcófago de ideas
una pista, un resquicio, una duna
mi luna, un reproche.
Un cuarto creciente cerrado
la estructura efímera esquelética
el armazón corroído y mil destinos.

Busco angustia, girasoles, monotonía, felices,
sangre, alegría, imanes, lugar.
Encuentro
pasado, presente, ausente
un futuro que me busca
esa parte que es faltante
ese yo, mi alter ego
el pedacito de persona
en el sótano frío y solitario
en lo profundo de mi abismo
en la carroña
pisando el último peldaño.
Encuentro algo de encuentro
una fracción de mi
en el futuro
en el torbellino
del presente y el pasado.


Ganadora del 3er. Premio en el Concurso Internacional de Cuento y Poesía "Gonzalo Delfino" 2011

viernes, 25 de febrero de 2011

FUGA

Nos escapamos de la maldita prisión, dos negros y un blanco, y yo,
un comunista traidor. Corríamos a campo traviesa, forajidos, con el
miedo en los huesos, nos clavábamos espinas en las piernas y
tobillos, estábamos descalzos. Uno de los mulatos se encontraba
esposado conmigo y los otros estaban atados también, parecían
un racimo de estropajos, sucios, salvajes, transpirando huída.

Recorrimos el bosque de pastizales escarlatas y árboles retorcidos
entre hiedras en unas cuantas horas, o tal vez fueron días, y cuando
llegamos al cruce de un río de caudal furioso nos tomamos un
descanso. Suspiramos. Bebimos con sabor amargo. Nos miramos sin decir
vocablo alguno. Exudábamos rabia en los ojos cansinos. Les
podía observar en los ojos su horror sanguíneo. El latino
tenía una infección en la pantorrilla, le supuraba la herida
como la noche que nos fluía encima. Los dos negros no hablaban una
palabra de español, ni tampoco hablaban ninguna palabra y a pesar de
su tozuda contextura se estaban resquebrajando. Uno lloraba con gestos de
añoranza, sus lágrimas se fundían con la
transpiración de su cara cobriza. Yo miraba al cielo, quizá
para obtener alguna respuesta cifrada en las primeras estrellas que se
prendían en él. Nos embebimos de oscuridad y la fatiga nos
tomó de sorpresa.

Despertamos con un sol radiante al borde del grito de agua. A lo lejos,
entre los árboles rabiosos del bosque, se escuchaban los ladridos de
sabuesos, nos seguían, perseguían nuestro miedo. Oímos
la incertidumbre en el aire y corrimos de inmediato cruzando el río.
Empapados, atravesamos unos matorrales salpicados de heno y llegamos a un
claro, la llanura cristalina, un hermoso panorama que contrastaba con la
desesperación de cuatro parias. Se divisaba desde allí, en el
fondo de la planicie, una montaña erguida como un monumento macabro
sobre la tierra. Pensábamos que si cruzábamos la
montaña no nos perseguirían los guardias ni sus monstruosos
perros, que perderían el rastro, que se darían por vencidos.
Pensábamos en ser libres y no sufrir el enclaustro con ápices
de torturas, hambre y penurias. No queríamos volver a una
cárcel mental de sin razones por pensar distinto o ser diferentes.
No lo decíamos, no lo dijo ninguno de nosotros, pero lo
pensábamos, se nos veía en la cara. Corrimos presurosos hacia
la altura salvadora. A nuestras espaldas se veían los primeros
perros atravesando los matorrales. Corrimos desaforadamente, atados a otro
cuerpo, hermanados en lo inevitable, con idéntico destino, por el
mismo fin.

De improvisto, cuando se alzaba la montaña frente a nuestros ojos,
un precipicio nos detuvo la carrera. Era profundo, sin fondo divisable. Los
perseguidores se acercaban, nos tenían. La libertad nos llamaba, la
teníamos tan cerca. Nos miramos por última vez, y entre
silbatos y ladridos, saltamos al vacío.

Ahora somos ideas que vagamos libres pero en nuestra propia
prisión.

jueves, 13 de enero de 2011

LA CABEZA

Ahí estaba ella, sobre la mesa, sangrante, chorreaba. Un tanto macabro. Pero casi que ni me sorprendí cuando abrí la puerta y me encontré con su cabeza rodando sobre el mantel. Quizás no me inmuté pues imaginaba más sangre. Es que de alguna forma la odiaba, no quería más estar a su lado, atado como un nudo marinero. La contemplé, la observé y ella hablaba, movía sus labios y esbozaba susurros, maldiciones suaves, escupiendo unas gotas rubíes que salpicaban la alfombra. Y yo no la escuchaba, solo me preguntaba qué hacer con esa cabeza que no era más que pasado…

ANTES

ANTES
Antes del río
fue piedra mi corazón
antes del blanco capullo
fue esfinge mi alma
fue cubo mi razón
y mi estirpe fue objeto de ira.
Antes de mí
hubo otros rostros
otros despertares vacíos
y caricias de lluvias.
Antes de hoy
fue humanidad
racimo de cuerpos
en voluptuosa agonía
fue rabia
fue lúgubre belleza
fue congoja tibia
apatía de témpano.
Antes fue ahora.


Mención en Certámen de Poesóa JuninPais 2010
http://www.delastreslagunas.com.ar/html/2010_poesia_menciones.htm